César Vallejo y Roy Andersson: «Sånger från andra våningen» («Canciones desde el segundo piso», 2000)

Cada vez me gusta más el cine del sueco Roy Andersson (Gotemburgo, 1943). «Sånger från andra våningen» («Canciones del segundo piso», 2000) es una película inspirada en el poema del poeta peruano César Vallejo «Traspies entre dos estrellas», que obtuvo uno de los premios especiales del Jurado en el Festival Internacional de Cannes. Se trata de una comedia dramática surrealista, escrita y dirigida por el propio Andersson, que trata de la historia de un padre con un hijo que se vuelve loco por escribir poesía (en concreto el poema de Vallejo antes citado).

Cada vez me gusta más el cine de Andersson, que encuentro muy cercano al de Luis Buñuel. Su obra empieza en 1967, y esta película la filma 33 años después de su debut. Sigo disfrutando e investigando.

Traducción del poema de César Vallejo «Traspiés entre dos estrellas» en sueco, a cargo de Francisco J. Úriz y Artur Lunkvist: «Snubblande mellan två stjärnor» (en Kondor och kollibri. Sydamerikansk lyrik. 1962, p.p. 79-80).

Hasse Alfredson/Tage Danielsson: «Spansk greve Don Jose Lindeman» (1979)

«Spansk greve («conde») Don Jose Lindeman», a cargo de Hasse Alfredson (letra) y Tage Danielsson (voz). Monólogo humorístico. De la revista Under Dubbelgöken, grabada en el restaurante Berns de Estocolmo en 1979.

Hassåtage fue un dúo cómico sueco formado por Hans Alfredson y Tage Danielsson. Juntos formaron la compañía AB Svenska Ord (1961), y escribieron, dirigieron, produjeron y participaron en revistas y películas, desde finales de la década de los 50 hasta la muerte de Danielsson en 1985.

Publicaron alrededor de 30 LPs y varios sencillos. La secretaria de la compañía, Mona Haskel, escribió los guiones para la mayoría de sus películas. En 2006 se inauguró un museo Hasse & Tage en Tomelilla, Suecia.

Anuncio en cartón de naranjas españolas de los años 60

naranjasHoy me he hecho con este cartel original de naranjas españolas de los 60. Cartón duro enmarcado; en perfecto (milagroso) estado, con trazas innegables de originalidad (investigaré de qué año es). Me parece una buena pieza para mi colección de trastos hispano-suecos.

Mide 80x28cm. El cartel reza: «NJUT medan finns / härliga tunnskaliga SPANSKA», algo así como «DISFRUTELAS mientras existan / fantásticas de piel fina ESPAÑOLAS». Ya está colgado en un rincón de mi casa. Sol de España en Estocolmo.

Por qué Miguel de Unamuno no ganó el Premio Nobel de Literatura en 1935

unamunoA pesar de que en 1935 el Premio Nobel de LIteratura tenía tres candidatos de la talla de Miguel de Unamuno, G. K. Chesterton, y Paul Valéry, el premio quedó desierto. En 2001, la Academia Sueca publicó las deliberaciones de los primeros 50 ganadores, que incluían las opiniones sobre la candidatura de Unamuno para 1935. El jurado consideraba que uno de los defectos de Unamuno era que se trata ba de «una persona demasiado segura de sí misma» [sic]. Y añadía:

«Hay que leer sus obras despacio por su extrema profundidad y difícil comprensión. Además dificulta ese entendimiento las diferencias entre la cultura nórdica y la mediterránea, por lo que no recomendamos al candidato»

Ya en 1928 Unamuno había sido propuesto por la Academia sueca, pero fue entonces el Directorio de Primo de Rivera quien se opuso, ya que Unamuno estaba desterrado debido a sus vitriólicas críticas al régimen.

Sin embargo, parece que los motivos de fondo fueron políticos. Unamuno había asistido al mitin de Falange el 10 de febrero de 1935 en el Teatro Bretón de Salamanca, donde había conversado amigablemente con los líderes del movimiento. . La prensa y los mentideros dieron cuenta del coqueteo del filósofo con este partido en términos poco positivos. El azañista Roberto Castrovido lo denunció en el Heraldo de Madrid. Como afirma Francisco Blanco Prieto, autor de Miguel de Unamuno (Anthema ediciones), «si no hubiese asistido a aquel mitin le hubiesen dado probablemente el premio Nobel, pero después de aquello quedó estigmatizado».

A pesar de todo, el académico sueco Hjalmar Hammarskjöld se lamentó de la exclusión final del escritor español: «No elegirle es no cumplir con lo dictado por Alfred Nobel en su testamento». La situación política del siguiente año, con el estallido de la Guerra Civil, restó de nuevo impulso a su candidatura y le consagró definitivamente como un eterno aspirante.

Parece que el propio Unamuno intuía que su asistencia al mitin de Falange había influido en que no se le concediera el Premio Nobel de 1935, para el que había sido propuesto de forma insistente por diferentes instituciones españolas e hispanoamericanas. Al fin y al cabo, José Antonio Primo de Rivera admiraba profundamente a Unamuno, al que visitó en Salamanca con pleitesía, con cena posterior incluida.