Archivo de la etiqueta: vichinga

Vivi Bach y las invasiones germánicas de Italia

Los turistas alemanes que bajaban a Italia de vacaciones en los 60 llamaban a los acosadores de playa “papagayos”.

En torno a estos “latin lovers” de baratillo hay todo tipo de historias.

En el verano de 1959 el tabloide Revue se hacía eco de que el semanario italiano Epoca había hecho un llamamiento a los jóvenes italianos de sexo masculino para que se dirigieran de inmediato a la Riviera “romagnola”, ya que allí les esperaban hordas de mujeres alemanas necesitadas de amor.

De la comedia musical Tausend Takte Übermut (Ernst Hofbauer, 1965):

En el libro de Till Manning: Die Italiengeneration, Wallstein Verlag, 2011, se hace un estudio sociológico y estilístico del turismo de masas alemán en la Italia de los años 50 y 60. El fenómeno llegó a tal importancia que el Frankfurter Allgemeine Zeitung afirma en 1952 que, durante el verano, el alemán es la segunda lengua oficial de Italia. Poco después (1955) el humorista húngaro George Mikes resume:

En julio de 1955, en Alemania quedaban poco más de 185 personas, el resto estaban de vacaciones en Italia.

Eran los tiempos del milagro económico, y los alemanes, tras los horrores de la guerra y las tareas de la reconstrucción, empezaban a recuperarse y a concederse un poco de descanso. Italia era el sitio perfecto para esa necesidad de evasión de su propia realidad cotidiana. Goethe quedaba lejos, pero las pantallas cinematográficas se llenaron de películas realizadas ad hoc (trufadas de canciones de moda, entre las que destacan las de Vivi Bach), en las que se mostraba una sociedad que vivía despreocupadamente el tiempo libre en una actitud hedonista. Es decir, exactamente lo contrario de lo que era la sociedad alemana de la época, basada en los pilares del trabajo y el compromiso.

Grupo de teutonas -comandadas por Vivi Bach- cruzando la frontera italiana en bikini, ante la complacencia de los “carabinieri” (1962):

Los italianos reaccionaron favorablemente a esta nueva invasión de los bárbaros, entre los que había también un buen número de escandinavos. Sin embargo, los alemanes de clase alta, acostumbrados a usar como guía de viaje el Viaje a Italia de Goethe, se mostraron horrorizados ante esta turbamulta de compatriotas (6 millones de alemanes pasaban el verano en las playas de Italia) que no se comportaban como epígonos refinados del “grand tour”. Sol, playa, mar y amor.

Los intelectuales alemanes reaccionarion creando la “Toskana Fraktion”, es decir, convirtiendo la pacífica, tranquila e histórica región de la Toscana en zona de clase alta, segregada de las hordas vulgares de los alemanes de playa, alcohol y calcetines con sandalias (o bávaros vestidos con los típicos pantalones cortos de cuero visitando Venecia).

Esta tensión tuvo su punto álgido en 1952, cuando el primer presidente de la República Federal de Alemania, Theodor Heuss, hizo publicar un folleto con normas de comportamiento y vestuario para uso de los turistas alemanes en el extranjero.

El turismo germano en Italia tenía también una vertiente política. Cuando a mitad de los 50, un grupo de veteranos de la Kriegsmarine (la Marina de Guerra germana) se presentó en el consulado alemán en Génova solicitando ayuda para organizar una excursión de recuerdo por los sitios en que habían luchado durante la II Guerra Mundial, tuvo que intervenir la Embajada en Roma para hacerles ver que “no es el momento oportuno todavía”.