Archivo de la categoría: Nordismo

“Noruega” (1929), de Joaquin Pasos, poeta nicaragüense

Este poema forma parte de los Poemas de un joven que no ha viajado nunca (1929) del nicaragüense Joaquín Pasos (Granada, 1914 – Managua, 1947).

Es una pieza de gran interés que merece un estudio atento, así como, en general, la poesía de Pasos.

Recomiendo leer la edición de su poesía hecha por Ernesto Cardenal en 1962 bajo el título de Poemas de un joven.

He aquí el poema:

¡Oh! Esta es Noruega
suave como el algodón,
con su tierra de galleta
y sus costas roídas por el mar.

He estado en el puente toda la mañana
y han pasado los carros de las pescaderías.
Una pequeña fabrica cariada de ventanas
lanza cada minuto el diávolo rojo del tranvía.

¡Oh! Esta es Noruega
que tiene árboles de metal
y señoritas criadas en refrigeradoras.
Aquí un pájaro gira como un molino
y los caballos son más dóciles que en Holanda.

Se levantan los fjords como viejos telones.
Se acuesta el sol cada seis meses.

País-pez a remolque del polo,
oso blanco con ojo verde de Spitzbergen.
!Puuuuuuh!

He estado en el puente toda la mañana
y han pasado los carros de las pescaderías.
Cayó de un camión un bacalao muerto
y lo cortó la guillotina del tranvía.

¡Oh! Esta es Noruega
verde y blanca,
como un anciano obsceno.

Este poema ha sido publicado en un libro de español para estudiantes noruegos.

La poesía “germánica del norte” de Luis A. de Cuenca (Madrid, 1950)



“que la nieve me cubra con su manto, hecho de olvido” ("Memorabilia", en La vida en llamas, 2006).

Luis A. de Cuenca (Madrid, 1950) ha estado siempre fascinado por los países nórdicos y su cultura. En una entrevista de 2015 puntualiza:

A mí me fascina la literatura germánica del norte, lo que llaman impropiamente literatura escandinava, pues realmente fueron los germanos del norte los que la crearon, sobre todo en Noruega y en Islandia, entre los siglos XI y XIV.

Juan José Lanz, en su prólogo a la antología poética (1979-1996) (Cátedra, 2015) de Luis Alberto de Cuenca articula la obra del poeta en torno al contraste luz/oscuridad, estética diurnal/estética nocturnal. Esta idea la toma del libro de Gilbert Durand Las estructuras antropológicas de lo imaginario.

Desde este punto de vista, podemos hacer una breve recopilación de poemas relacionados con el Norte, con lo nocturno, por tanto, tomando como base la monografía excelente de nuestro admirado Javier Letrán, en La poesía postmoderna de Luis Alberto de Cuenca (Sevilla, Renacimiento, 2005):

  • Dinamarca. Aparece vía Hamlet varias veces en su obra (el caso más evidente sería el libro Elsinore, de 1972). También hay que contar con “Beowulf en Dinamarca” (en Sin miedo ni esperanza, 2002).
  • Noruega. A través de Ibsen y su Peer Gynt (en Scholia, 1978).
  • Suecia. A través de Esaías Tegnér, al comienzo de Museo, en torno al concepto de claridad. Referencias a Bergman también.
  • Islandia. Mediante la actualización al ciclo de Gudrun, de la Edda Poética, dedicado a la capacidad de sufrimiento de la mujer. En “Gudrúnarkvida” la protagonista se llama Carmen. También se cita “la Edda de Snorri y la promesa de Winland” en “La chica de las mil caras”, de Elsinore (1972), con referencias a la Saga de Egil Skallagrímson, el “precoz escaldo”.
  • Estuve con Luis Alberto en junio de 2010 en Estocolmo, pero eso queda para otra vez.

    El Persiles de Cervantes (1617) y el mundo nórdico. En el centenario

    Me acabo de dar cuenta de que en estas xenografías no hay ninguna entrada acerca del libro póstumo de Cervantes: Los trabajos de Persiles y Sigismunda, historia setentrional (1617).

    Esta entrada no pretende aportar nada nuevo, sino simplemente dar cuenta de algunas iniciativas al respecto que están teniendo lugar en el año del centenario.

    Lo primero que me llamó la atención fue el Cervantes in the North. The 400th anniversary of Persiles and Sigismunda (UiT-Universidad Ártica de Noruega, Tromsø, 27-29 de junio 2017). Estuve pensando pasarme por allí, pero no me gustan los viajes, y Tromsø me queda a trasmano. En todo caso, lo sigo con interés.

    Luego ha venido la excelente exposición del Instituto Cervantes Viaje alrededor del Persiles (abril-julio 2017), al cuidado de Isabel Lozano-Renieblas, como asesora científica.

    Por lo demás, me gustaría recomendar un excelente artículo de mi amigo Antonio Cruz Casado, un verdadero talento que, desde provincias, no deja de derramar su inteligencia generosamente. Me refiero a “Una interpretación ocultista de Los trabajos de Persiles y Sigismunda (Actas del V Congreso Internacional de Cervantistas, 2004), que pueden leer ustedes en PDF.

    Nordismo, cine y nazismo en J. E. Cirlot

    dedicatoria_cirlotEsta breve entrada tiene su origen en la flamante biografía que Antonio Rivero Taravillo ha hecho sobre J. E. Cirlot. Ser y no ser de un poeta único (Fundación José M. Lara, 2016).

    La relación de Cirlot con el mundo nórdico es demasiado amplia para tratarla aquí, y merece un estudio aparte. Sin embargo, uno de los pocos folletos que tengo suyos es el que deddicó a la actriz sueca Ingrid Stensland (Ingrid Stevens de nombre artístico; Estocolmo, 1934 – Hollywood, 1970), que acabó suicidándose.

    Inger Stevens in memoriam consta de 28 páginas (24×17), con dedicatoria autografa y firma del autor en mi ejemplar. Lleva la cartulina editorial que solía usar en los folletos de Bronwyn y se trata también de un manojo de hojas en rama. Cabe destacar la decoración en forma de esvástica, pero orientada a la izquierda, no a la derecha, como hacían los nazis.

    Quien quiera estudiar más obre la posía “rúnica” de Cirlot hará bien en leer el “Romance de la segunda muerte de Baldur”, en el que llama la atención el encauzamiento romance (Cirlot solía usar sobre todo el endecasílabo), tan castizo y relacionado con su poesía inicial pro-germanade los 40. Baldur (o Balder) es uno de los dioses que los nazis tomaron de la Tetralogía wagneriana, para ponerlo en su altar religioso-simbólico. De hecho, no sorprende que este poema fuera publicado por Cirlot en la revista nazi Nuevo Orden (1971).

    Inger-Stevens-Feet-323045 En cuanto al nordismo cinematográfico de Cirlot, no sorprende su interés por Bergman, pero sí por autores menos conocidos como la danesa muy vinculada a Suecia sueco-danés Astrid Henning-Jensen.

    Algunas películas favoritas de Cirlot:

    – Hamlet (1948). Laurence Olivier.
    – Ricardo III (1955). Laurence Olivier.
    – El manantial de la doncella (1960). Ingmar Bergman
    – Harakiri (1962). Masaki Kobayashi
    – Il demonio (1963). Brunello Rondi
    – Los ángeles del infierno (1966). Roger Corman
    – A time for killing (1967). Roger Corman
    – El corto verano (1969). Astrid Henning-Jensen
    – Piel de asnno (1970). Jacques Demy

    El modernismo desde Suecia. Noches blancas (1905) de Antonio de Zayas (1)

    zayas Cubierta -obra de de José Machado- del ejemplar de Noches blancas (Madrid, Impr. de A. Marzo, San Hermenegildo, 32 duplicado. Teléfono 1.977, 1905) que se encuentra en la Kungliga biblioteket de Estocolmo (con sello de entrada 3 octubre 1905).

    El poeta modernista-casticista Antonio de Zayas fue diplomático en Suecia en dos ocasiones. Fruto de la primera estancia (1902-1904) son estos poemas, que iré analizando en diferentes entradas. El libro incluye también la traducción de 20 sonetos de Carl Snoilsky, así como de 6 poemas de Gryppenberg (sic; es decir Berthel Gripenberg), todos dedicados a España.

    El libro se abre un prólogo, en el que Zayas trata varios temas: pide disculpas por su severidad hacia el luteranismo sueco, compara los poemas de Snoilsky -al que conoció de pasada un mes antes de su muerte- y Gryppenberg, y se explaya sobre el concepto de “clásico” en poesía, al hilo de las traducciones de los endecasílabos de Snoilsky al castellano.

    Las traducciones del sueco las hizo Antonio de Zayas en colaboración con Göran Björkman, de la Academia Sueca, un tipo que merece entrada propia.

    Las largas noches vestidas de nieve por los inviernos árticos y el único crepúsculo de los estíos polares, llamado noche blanca por los naturales del país, ham inspirado este libro.

    El pretende reflejar las sensaciones que despertó en mi alma meridional la contemplación de los paisajes escandinavos, pobres de sol y profundamente silenciosos. Acaso en él se acentúen los pálidos y sombríos matices de aquel cielo, el yerto sopor de aquellos lagos, el trágico gesto de los sangrientos Ponientes; tal vez la fuerza del contraste me haya inducido a ser severo en demasía con tipos y costumbres; pero conviene advertir que aquí no se trata de juicios sino de impresiones.

    Si dejando a un lado la sensibilidad y la fantasía, y sólo dispuesto a escuchar las voces de la razón serena, hubiese yo querido escribir una obra didáctica, el cuadro bosquejado por mí en estas páginas habría de ser muy halagüeño para los hijos de Odín.

    No fuera entonces lícito tomar por consejeros a sentidos educados ante los risueños paisajes del Mediodía, ni oportuna cualquier tentativa de sugerir al lector las tristezas que saturaban mi espíritu en presencia de rígidos abetos y de petrificadas corrientes.

    Triste hubiera sido también, no obstante, todo libro que tratase de estudiar el progreso escandinavo; desolador comparar, por ejemplo, el florecimiento de la higiene en la casa solariega de los godos, con la criminal indiferencia que a los españoles merece tan copiosa fuente de energía; amargo un parangón entre nuestro concepto y el concepto sueco de la política; abrumador observar el contraste entre nuestra indocilidad nativa y el hondo respeto al principio de autoridad que labra la ventura de los pueblos del Norte.

    En las hojas de un libro semejante hubiera palpitado la alta estimación y la profunda simpatía que siento hacia un país al que debo hospitalidad generosa; y, sin más que ser justo, hubiera podido cantar en ellas sobrio pero elocuente himno a la constancia fecunda a la social disciplina.

    Ese libro, que acaso escriba pronto, sería el fruto de maduro examen y de la perseverante observación. El que hoy ofrezco al lector benévolo es una serie de no razonadas impresiones, tal vez pálidas, pero en todo caso muy sinceras. Sigue leyendo