Delhy Tejero (1904-1968) y Axel Munthe (1857-1949)

Delhy Tejero es nombre usado desde 1929 por Adela Tejero Bedate (Toro, Zamora, 1904 – Madrid, 1968), pintora y dibujante española, que pertenceció al grupo de mujeres denominadas modernas que, en los años 20 y 30 de la Edad de Plata, fueron protagonistas del cambio de mentalidad necesario para que lograran ocupar un lugar propio en el espacio artístico.

Las publicaciones sobre Tejero son difíciles de conseguir desde Suecia, de modo que mi información es escasa.

Esta modesta nota sólo pretende llamar la atención sobre la amistad de la moderna de Toro con el filántropo sueco Axel Munthe, en su mítica casa de Capri (italia), durante la Guerra Civil (1938).

1938 (enero)
Se instala en Capri. Allí permaneció durante cinco meses con gran actividad pictórica y trabó amistad con Axel Munthe, el enigmático autor de la «Historia de Saint Michel».

Ante la imposibilidad de recuperar su puesto en Madrid al estallar la Guerra Civil, acusada de haberlo abandonado, Tejero tiene que permanecer en Toro, trabajando como profesora de dibujo y rechazando importantes ofertas, como la de Pilar Primo de Rivera para decorar con pinturas murales el castillo de la Mota, en Medina del Campo, donde se había instalado la sección femenina de Falange. Sus frescos para el hotel Condestable de Burgos, sin embargo, le permiten salir de España para seguir ampliando estudios de pintura mural en Forencia, viajando después a Nápoles y Capri, donde inicia una profunda amistad con el escritor Axel Munthe.

En Capri estuvo desde diciembre de 1937 hasta abril de 1938, con el pensamiento puesto en España y en el horror de la guerra pintando sin parar. En Capri vivió en la villa de Rabindanah Tagore, hasta que encontró una habitación en la Villa Jodice. Se interesa por su obra y por la de Axel Munthe, médico psiquiatra y escritor sueco, de vida y pensamiento franciscano, que se había instalado en Capri. Delhy se fue de Capri en la primavera de 1938. Pasó por Roma y allí visitó otra vez la Capilla Sixtina, de la que la impactaba el color.

Tejero volvió a Madrid en 1939, en un proceso de arrrepentimiento moderado de su trayectoria moderna anterior. Es lo que se suele llamar su etapa espiritualista.

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