Viaje a Estocolmo (1962), de Vicente Ramos

Ramos_EstocolmoOtro de los libros de viaje más interesantes publicados por visitantes españoles en Suecia es Viaje a Estocolmo (Alicante, Manuel Asín, 1962), del alicantino Vicente Ramos (1919-2011).

Vicente Ramos se había ganado cierta reputación como experto en Gabriel Miró, cuya casa-museo dirigía. En el verano de 1957 recibió la visita de un grupo de universitarios suecos. Mateo Pastor-López, que era lector en la Universidad de Lund, y su mujer Estrid Karlsson, lo invitaron a pasar una temporada dando clases en Estocolmo.

Ramos aterrizó en Arlanda a principios de 1958 e inmediatamente se puso a dar clases de lengua y literatura españolas en la Universidad de Estocolmo (llamado por el benemérito Bertil Maler), tras haber pasado por la Kursverksamheten. En junio de 1958 regresó a España. Sin embargo, ante la insistencia olmense, aceptó retomar su estancia durante el año académico 1958-1959, ampliando docencia con cursos monográficos en el Instituto Iberoamericano de Estocolmo, y dando charlas y conferencias en diversas entidados como la Borgarskolan, la Sveriges Radio o la Universidad de Uppsala, a la que lo invitó Carin Fahlin.

Ramos nunca terminó de sentirse cómodo en Suecia. Echaba mucho de menos su tierra alicantina, pero aprovechó la estancia para estudiar el país, publicar los artículos que contiene este libro (de gran interés) y preparar una excelente antología de Poetas suecos contempráneos (Madrid, Adonáis, 1960), en colaboración con Greta Engberg (1922).

Peman_Ramos_EstocolmoEl libro lleva prólogo de José María Pemán, que estuvo de visita en Suecia en octubre de 1958, donde coincidió con Ramos [foto a la derecha]. Apenas tiene desperdició. Me limito a copiar la siguiente observación, muy atinada:

Hasta llegar al nivel de una mínima y necesaria confianza, el ejercicio docente está lleno de dificultades y desesperanzas. Resulta, en principio, casi imposible establecer diálogo con el alumno, primero, porque teme cometer alguna falta, y, segundo, porque no se preta -así lo confiesan- a ser sujeto de críticas ajenas. Ante estas dos posibilidades, prefiere guardar silencio.

Recuerdo a un amigo y compañero, nacido en Castellón, que, recién llegado a Estocolmo, vino a suplicarme que le sustituyera en sus clases, pues no podía soportar el hermetismo de sus alumnos. La rigidez de aquéllos con quienes tenía que conversar en espanol, le desató una auténtica crisis nerviosa. Le ayudé. Me encargué de aquella clase y, al poco, tranquilizado, pudo mi amigo reemprender la docencia.

Para mí que Ramos está hablando de sí mismo con la excusa del amigo, pero cualquiera sabe.

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