Gabriela Mistral en Suecia – 1. Ernesto Dethorey y la cocina del Nobel (1941)

imagesLa chilena Gabriela Mistral (1889-1957) recibió el Premio Nobel de Literatura en Estocolmo el 10 de diciembre de 1945.

Su candidatura venía siendo considerada desde el comienzo de la Segunda Guerra Mundial, a propuesta de la Facultad de Filosofía de la Universidad de Santiago de Chile, y el apoyo de diversas instituciones latinoamericanas. El impulso inicial debió venir del Consulado de Chile, más en concreto de la relación entre el Encargado de Negocios en Estocolmo, Carlos Errázuriz y el hispanista Carl August Hagberg.

En la Biblioteca Nacional de Chile se encuentra esta carta de Ernesto Dethorey (Estocolmo, 2 diciembre 1941), dirigida a Carlos Errázuriz, reincorporado por entonces al Ministerio de Asuntos Exteriores, Santiago de Chile. Su contenido arroja luz sobre la «cosa de Estocolmo»:

Muy distinguido y respetado amigo:

Una presentación que ha hecho el académico Hjalmar Gullberg de Gabriela Mistral en el número de Noviembre último de la revista «Bonniers Litterära Magasin», me depara el placer de ponerle estas líneas, a fin de darle cuenta de cómo van aquí los asuntos relacionados con el Premio Nobel de Literatura, cosa que me figuro continúa interesando a usted. Yo no sé si por el Consulado o por otro conducto recibirá usted información sobre el particular, pero aunque así fuera, mis informes le podrán servir como complemento.

No entro en detalles en esta carta sobre la presentación de Hjalmar Gullberg, porque todo eso y otras cosas de interés para la causa de Gabriela Mistral, lo puede usted leer en la copia adjunta del artículo que hace una semana justa envié directamente a D. Clemente Díaz León, Director de «EL MERCURIO». Esta copia se la mando a usted con doble intención. Primero: Tenerle a usted al corriente de lo que aquí ocurre relacionado con este asunto; y segundo: Si por casualidad se perdiese la carta al Director de «EL MERCURIO», pues los correos están en estos tiempos muy inseguros, pueda usted interesarse por la publicación del artículo, cosa que le ruego haga en todo caso, si encuentra usted bien lo que en él escribo.

En la carta al Sr. Díaz León me he permitido dar su nombre de usted para referencias sobre mi persona, pues repito en ella el ofrecimiento que hace dos años hice al Sr. Silva Vildósola, de representar al periódico en Suecia o en toda Escandinavia, cosa que como usted sabe me interesa y que espero conseguir, sobre todo con el apoyo de usted.

A nuestro amigo Karl August Hagberg, que tiene hecha, como usted sabe, la traducción de muchos de los poemas de Gabriela Mistral, le hubiera gustado ser el primero en publicar versos traducidos de esta poetisa. Como él no es académico, sino solamente el perito de la Academia en literaturas de lengua hispana, no tenía autorización para publicar los versos, pues hubiera sido descubrir que Gabriela Mistral era candidata al Premio Nobel y esto quizá hubiese perjudicado a su candidatura. Pero a un académico, la Academia o su secretario no le pueden prohibir que se manifieste en el sentido que crea oportuno, tiene más libertad de acción, y según el Sr. Hagberg, es evidente que el gesto de Hjalmar Gullberg favorece en todo caso la candidatura de Gabriela Mistral. Hjalmar Gullberg es un poeta muy influyente y es probable que su opinión arrastre la de otros académicos. Si la guerra terminase dentro de un par de años, es seguro que Gabriela Mistral continuaría siendo el candidato más fuerte, y tendría grandes probabilidades de obtener el premio. Este año la Academia ha acordado no conceder tampoco el Premio.

Como le supongo a usted en comunicación regular con la Sra. Mistral, le ruego la informe de estos pormenores que no dejarán, espero, de interesarle.

Póngame a los pies -q. b.- de su Sra. esposa y de su hija, y con saludos para su yerno, sepa usted que puede mandar siempre a este servidor que le saluda respetuosamente y e. s. m.

Ernesto Dethorey

P.D.- Recibí hace un tiempo una carta de la Empresa Editora Zig-Zag, en la que me dicen han tomado en cuenta la proposición de usted para que yo me encargue de la traducción de las obras de Selma Lagerlöf, proposición que de veras le agradezco. Llamé hace unos días al Sr. Fassbender para saber algo acerca del asunto de los derechos, y este Sr. me dijo que no hacía muchos días había hablado con la abogado que tiene a su cargo la sucesión de la escritora sueca y que aquélla le había dicho que estaba todavía interesada en el asunto, pero que la cuestión del contrato con la Editorial Cervantes de Barcelona todavía no estaba completamente en claro, aunque el contrato estaba ya rescindido. La abogado prometió al Sr. Fassbender hacerle dentro de poco una proposición concreta sobre la cuestión de los derechos. Esperaremos, pues, a ver en qué para todo esto.

A todos ustedes les deseo felices Navidades y un buen fin y principio de año.

Si viera usted al Profesor Cabezas, le ruego no deje de darle mis saludos y mi recuerdo agradecido.

Me gustaría dar una conferencia sobre Gabriela Mistral, en español, en la Escuela Oficial de Idiomas de Estocolmo (Stockholms Borgarskola), donde, como usted sabe, soy profesor, y donde doy una conferencia cada curso. ¿Qué le parece a austed la idea?

Con verdadero sentimiento he leído la noticia de la gran pérdida que ha sufrido su país con la muerte del Excmo. Sr. Presidente de la República.

«El Mercurio» me publicó, según parece, un artículo a principios del año pasado. Habla del viaje del Sr. Cabezas y mencionaba también el nombre de usted. ¿Cree usted posible conseguir que «El Mercurio» pague algo por los artículos? Usted sabe que el correo solo cuesta ya bastante dinero.

El texto de esta carta va mecanografiado con anotaciones a pluma. Lleva la firma de «Ernesto Dethorey». Se conserva también la copia citada del artículo de Dethorey sobre Gabriela Mistral, que había mandado para su publicación en «El Mercurio» de Santiago de Chile:

Correo escandinavo. Gabriela Mistral interpretada al sueco

En Suecia no se había hecho público todavía la noticia de que Gabriela Mistral hubiese sido propuesta para el Premio Nobel de Literatura, pues estas cuestiones se llevan aquí con mucho sigilo, a fin de que no se pueda decir que se trata de influir en la decisión de la Academia Sueca, que es la institución encargada de otorgar este preciado galardón. Es así, pues, que para el gran público, y hasta podríamos decir para los círculos literarios, el nombre de la insigne poetisa chilena era poco menos que desconocido, y su obra totalmente desconocida. Este desconocimiento acaba ahora de trocarse en conocimiento, y es nada menos uno de «los dieciocho», es decir uno de los académicos suecos, el que se ha cuidado de hacer luz sobre el nombre y la obra de Gabriela Mistral.

Es con razón, pues, que Ivar Harris, crítico literario del importante diario de Estocolmo «Dagens Nyheter», ha podido decir: «Es probable que cuando haya paz otra vez en el mundo, el Premio Nobel vaya a Chile. En todo caso, uno de «los dieciocho» ha hecho un descubrimiento sensacional en la literatura chilena contemporánea: la poetisa Gabriela Mistral, que es presentada en «Bonniers Litterära Magasin» con un puñado de versos, traducidos y comentados por Hjalmar Gullberg».

Este es, pues, el nombre del académico sueco que ha hecho la presentación de Gabriela Mistral al público sueco, publicando al mismo tiempo la interpretación a la lengua sueca de algunas de sus poesías. Hjalmar Gullberg es el miembro más joven de la Academia Sueca. Fue elegido el año pasado y ocupa el sillón que dejó vacante aquella hada buena que se llamó Selma Lagerlöf, que fue la primera mujer que obtuvo el Premio Nobel de Literatura. Este hecho de ocupar Gullberg el sillón de Selma Lagerlöf, ha contribuído quizás a que aquél fijara su atención en al poetisa chilena. Si Selma Lagerlöf hubiera vivido, tal vez hubiese sido ella la primera en presentar a Gabriela Mistral al público sueco. Con ello no hubiera hecho más que corresponder a lo que la escritora chilena había hecho en su país con su biografía de la escritora sueca. Hjalmar Gullberg no deja precisamente de señalar en su presentación el paralelo que existe entre ambas escritoras.

«Un parecido camino, del pupitre escolar al trono poético, lo había recorrido con anterioridad una colega de Gabriela Mistral: Selma Lagerlöf, de Mårbacka, en Suecia, que también obtuvo un premio en un concurso literario, cuando todavía nadie la conocía y hacía de maestra en un lugar de provincias. La escritora chilena, al igual que su hermana mayor nórdica, no ha cesado nunca de ser para su pueblo la buena y abnegada maestra».

Hjalmar Gullberg es también poeta. Ha publicado varios libros, entre ellos, recientemente, uno titulado «Cien poemas», que contiene lo mejor de su producción. Ha traducido a Sófocles. Acaba de publicarse una traduccióon al francés de agunos de sus versos. Es un poeta de vena lírica-epigramática, uno de los mejores poetas de Suecia, en la actualidad. Es, podríamos decir también, el poeta que hoy priva en Suecia, el que está en candelero.

Después de resumir lo más saliente de la biografía de Gabriela Mistral y de mencionar algunas de sus obras como «Desolación» y «Ternura», Hjalmar Gullberg fija su atención en «Tala», de cuya obra dice: «Aquí la autora ha ido en busca de nuevos temas y formas; aquí predomina el verso libre, en perjuicio de los versos rimados y de sílabas contadas, o suena la asonancia española, como sonido de campanas ligando las oscuras estrofas visionarias. Su poesía tiene a veces la sencillez de la balada popular, otras está sobrecargada de imágenes y símbolos de difícil interpretación; la magnificencia de estilo de la retórica romance se mezcla en ella con giros comunes del lenguaje cotidiano. Sus principales fuentes de inspiración son la Biblia y el cantar popular. Su verso no tiene mucho empeño en acariciar el oído; quiere ser un grito de alma a alma».

Hjalmar Gullberg ha interepretado nueve poemas de Gabriela Mistral, entresacándolos de las tres obras «Desolación», «Ternura» y «Tala», los cuales, según él, «pueden leerse como un todo» y «se relacionan en cierto modo con la historia de su vida». Estos poemas son «Balada», «los huesos de los muertos», «Poema del hijo», «El niño solo», «El corro luminoso», «Meciendo», «Adiós», «La copa», «Beber», y a cada uno de ellos dedica un comentario Hajalmar Gullberg. Sus interpretaciones son, en cuanto al verso sueco, muy pulcras y bellas, pero en algunos pasajes bastante libres. El ropaje del verso sueco resta también algo de fuerza al pensamiento y a la palabra de Gabriela Mistral.

El académico sueco termina su presentación con estas palabras: «Toda Sudamérica considera a Gabriela Mistral como su reina espiritual».

En el mismo número del «Bonniers Litterära Magasin» (Noviembre de 1941), que es la revista literaria más importante de Suecia, se publica un comentario del Director de la misma, Georg Svensson, titulado «La literatura sudamericana», y en el que se hace también referencia a Gabriela Mistral. Dice así el comentario en toda su extensión:

«La literatura sudamericana es tierra incógnita para la mayoría de los suecos. Poquísimo es lo que de ella y sobre ella existe publicado en sueco. Ni siquiera los diccionarios enciclopédicos proporcionan los datos más necesarios sobre esta cuestión. Si se busca en nuestro diccionario más reciente el artículo Literatura Argentina, se nos remite al artículo Literatura Española, y en los artículos Brasil y Chile, la literatura ni siquiera se menciona. Posiblemente, tampoco se podría encontrar aquí ninguna persona que pudiera informar de una manera fidedigna sobre la literatura latinoamericana. Estamos mucho mejor informados en cuanto se refiere a la arqueología sudamericana y a la cultura de los indios que en lo tocante a la aportación, en tiempos modernos, de los pueblos sudamericanos a la cultura occidental.

Como un foco de luz proyectado sobre aquel continente y como un recordatorio puede servir, por lo tanto, la presentación que en este mismo número hace Hjalmar Gullberg de la poetisa chilena Gabriela Mistral. Y Gabriela Mistral no es en modo alguno un fenómeno aislado. Tal vez su aparición ante el público sueco anime a un establecimiento de relaciones culturales más regulares con Sudamérica. Tiempo es ya de ello. Es evidente que la actual crisis mundial designará a Sudamérica un papel más importante que el que hasta ahora ha tenido, y se demostrará pronto que no son solamente primeras materias y exotismos lo que puede ofrecer a la Humanidad».

Aunque oportunas, estas palabras de Georg Svensson no son sin embargo justas en todos sus extremos, pues en realidad existen personas en Sueci capacitadas para informar sobre las literaturas sudamericanas. Bastará citar el nombre del ilustre hispanófilo Sr. Karl August Hagberg, tradctor entre otras obras, de «Nacha», del escritor argentino Manuel Gálvez, y gran conocedor de la literaturas de lengua hispana y portuguesa. El problema no ha sido hasta ahora encontrar personas conocedoras de estas literaturas, sino el hallar revistas y editores que tuviesen algún interés por ellas. Los editores suecos se han mostrado siempre muy cautos en cuanto a novedades literarias ibero-americanas, y si se ha publicado algo en estos últimos años ha sido siempre a través de otras lenguas, por ejemplo de la inglesa, y cuando al obra había conseguido ya cierta fama.

Para llegar a establecer una corriente o un contacto cultural con Sudamérica, que rebase los límites de un reducido número de iniciados, sería conveniente, entre otras cosas, conseguir que las bibliotecas principales de Estocolmo (la Biblioteca Real, la de la Academia Sueca, la de la Ciudad, etc.) recibiesen las revistas literarias y de arte más importantes de Sudamérica. Habría que establecer también un cambio entre revistas de crítica literaria, etc., de estos países con publicaciones similares suuecas. Los editores y libreros sudamericanos deberían ponerse en contacto con colegas suecos a fin de introducir y popularizar el libro sudamericano en Suecia. Los libreros de la América Latina deberían enviar periódicamente las novedades de verdadero valor literario a sus corresponsales suecos. Hay que tener en cuenta que Suecia es el país que concede el Premio Nobel de Literatura.

Es evidente también que quienes podrían hacer una labor eficaz en el sentido que dejamos apuntado, son las representaciones diplomáticas y consulares de los países sudamericanos, acreditadas en Suecia. Y a este respecto cabe aquí recordar la labor realizada por D. Carlos Errázuriz, durante su actuación de Encargado de Negocios de Chile en Estocolmo, quien hizo todo lo posible por fomentar las relaciones culturales entre ambos países. Es precisamente a D. Carlos Errázuriz y al Sr. Hagberg, a quienes se debe el haber dado a conocer los primeros el nombre de Gabriela Mistral en uno de los círculos literarios más reducidos pero más selectos de Suecia, y es gracias a esta circunstancia que Hjalmar Gullberg ha podido hacer esta digna presentación de la excelsa poetisa».

No puede olvidarse el papel de la académica sueca Elin Wägner (1882-1949), que ha sido resaltado por algunos investigadores.

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