Rafael Heliodoro Valle

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El poeta e historiador hondureño Rafael Heliodoro Valle (Comayagüela, Honduras, 1891/1959) se graduó en la Escuela Normal de México (1911) y fue subsecretario de Educación Pública y catedrático en Honduras. De 1918 a 1921 desempeña el cargo de secretario de la Misión Especial de Honduras en Washington. Se encontraba en Belice en el momento de la muerte de Darío, que comunicó en carta a Amado Nervo en Madrid (18 de febrero de 1916). Destacan sus poemarios: Como la luz del día (Tegucigalpa, 1913), El perfume de la tierra natal (1914; 1917) y Ánfora sedienta (México, 1922). Onís (1934, 787):

«Su poesía, de filiación modernista, es sentimiento idealizado de la infancia, de la naturaleza, de la leyenda, con toques de ironía y prosaísmo».

Los siete sonetos que publica en Cervantes (marzo y julio de 1917) pertenecen a Ánfora sedienta (México, 1922), libro al que pertenece su poema más famoso: «La escuela de la niña Lola», ejemplo de poesía rítmica en imágenes, muy antologado.

Se trata de una poesía fuertemente simbolista que usa la rima consonante y en la que predominan los símbolos sensuales, especialmente los relacionados con el mundo de lo religioso: «la arcilla original», la mujer es «el ara» o un «icono bizantino», se habla de «sagrario» y «caliz» en referencia al cuerpo de la mujer. Hay una tendencia también a unir lo místico y lo erótico.

Uno de los sonetos se titula precisamente «Credo» (publicado en Onís (1935) con algunas modificaciones) y recoge una definición de la Poesía (con mayúsculas):

«esa luz misteriosa que en algunas
noches del alma se une con la sombra
del Ideal, sobre las frentes brunas...»

Ahí están los elementos señalados: lo místico «noches del alma», lo erótico «las frentes brunas y la aspiración religiosa en un sentido amplio «la sombra / del Ideal».



  • «Sonetos», marzo 1917, 107-108.

I "Ángelus del Tramonto". "Y nada más: para las primaveras". II "A una semienlutada". "En tus ojos acaso te desvelas".

  • «Sonetos de "El Ánfora Sedienta"», julio 1917, 154-158. (Final: «Tegucigalpa, 1917»).

"Holocausto". "Eres como el icono bizantino". "Reina blanca". "En tu cámara prócer , en momento". "Credo". "Creo en la Musa todopoderosa". "Sarcófago". "Somos como dos príncipes tombales". "A una incógnita". "En tu melancolía tramontana".

Cf. González (1923) y Dotor (1927).

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