Esta niebla
que llega de otras nieblas
a veces nos arroja unas monedas
En un tren desolado
cada día
atravieso
la niebla esmerilada de Cracovia
la de las tierras góticas de Escania
los jirones de niebla de Poitiers
Es curioso
dedicarse a pensar en estas cosas
sabiendo de su esencia
indescifrable
sabiendo
que la gris monotonía las envuelve