Frutas (1932) de Erik Asklund

Hace poco hablaba de la antología Modern Lyrik («Poesía moderna». Estocolmo, Bonniers, 1931), de Erik Asklund, con su magnífica cubierta de Föerster en negro y rojo. En esa antología publicaba el propio Asklund 5 poemas que luego pasarían a este libro: Frukt («Frutas». Estocolmo, Bonniers, 1932), también con cubierta de Föerster, y con fotografías de Gunnar Lundh: «Fönster», «Nya Hus», «Biograf», «Nattkafé», «Kranium».

Estos poemas aparecen recogidos en la segunda parte de Frukt, convertidos en prosas líricas, junto con otros 10 textos breves por el estilo: «Två», «Öde», «Neråt», «Utanför», «Portar», «Om en fet man», «Jamförelse», «Fågel», «Misstag», «Filosofiskt».

Estos son los poemas de la antología de 1931, que tienen algunos cambios en el libro de 1932:

Ventana

Desde la ventana veo las aceras, como hacía en mi juventud: pasos de baile sobre las duras piedras, blancas sonrisas bajo las farolas y dulces palabras en la oscuridad de los portales –
Una noche estuvimos aquí en la puerta, y él dijo: Ya sabes que tengo un montón de dinero. Te voy a hacer una casa en el campo, voy a darte dinero y ropa bonita, y siempre seré amable contigo.
Esto fue lo que dijo y me dio un beso después.
Tuve suerte y libertad, dinero y ropa, y él fue siempre amable conmigo. Ahora estoy aquí en la ventana, mirando las aceras como hacía en mi juventud – con dos niños detrás de mi codiciado cuerpo.

Casas nuevas

Se construyen casas nuevas entre las derrengadas casas viejas, se excavan los cimientos, se apilan los ladrillos en montículos rojos, y un enjambre de trabajadores se sube a los andamios y empiezan a dar golpes de martillo.
El aire vibra con el sonido de taladros, martillos y paletas y poco a poco, piso a piso, se levanta la casa. Vienen capataces, carpinteros, pintores, en la casa hay ya escalera y ascensor y un color rojo brillante -.
Las casas antiguas observan sorprendidas. Las casas nuevas han venido para sustituirlas, y son casas grandes que hacen alarde de sus colores: verde, azul y rojo, como si fueran prostitutas con la cara pintada y la ropa chillona.
Las casas antiguas observan sorprendidas – En qué estarán pensando las casas antiguas?

cine

Noticiario:

Ahora el ruído de los altavoces
y un invisible tono de orquesta
se eleva por encima de nuestras cabezas.
Es un momento de espera, ansiedad y emoción,
pronto nuestros ojos captarán las imágenes
de diferentes lugares del mundo
donde la gente trabaja, lucha, establece un nuevo récord.

Si tan sólo pudiéramos saludar
a esas masas de gente,
que avanza por las calles de ciudades extranjeras,
y llenan el aire con sus gritos y risas,
si tan sólo pudiéramos gritar, chillar:
estamos aquí, veniros aquí, miradnos,
nosotros también trabajamos, y luchamos y establecemos récords.

Pero no podemos.
Se encienden las luces.
Y va a empezar la película.

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