“Espejo roto” (2011), de Søren Ulrik Thomsen

A veces pasan cosas raras. A mí el danés no me gusta mucho, y lo abordo con dificultad. Sin embargo, reconozco que la poesía danesa tiene una tradición importante, desde el expresionismo hasta ahora. De modo que suelo leer la poesía danesa en sueco.

Es lo que he hecho con el último poemario de Søren Ulrik Thomsen (n. 1956): Skadad spegel (“Rystet spejl” en el original danés; “Espejo roto” en español).

Espejo roto (2011) consta de 42 poemas sobre la muerte y la memoria, sobre el tiempo y las rosas negras que florecen en la nieve, sobre bicicletas y gatos por las calles de Copenhague, sobre mirar aviones a la puerta de casa o ver reflejado el propio rostro en la ventanilla del tren, sobre parques de atracciones y ascensores oxidados…

En este poema el poeta ve su rostro reflejado en la ventanilla de un tren que avanza en la oscuridad. Esa doble presencia es una doble soledad llena de desesperación, con el único consuelo del aburrimiento:

El tren deja atrás las últimas casas.
A través de mi rostro, reflejado en la ventanilla,
veo caer la tarde sobre los campos
y recuerdo la acuciante oscuridad
de aquel invierno de 1971 en Stevns
cuando el viento arrancó de un golpe un cartel de la Esso
y una bolsa de plástico rodaba
en el destino eterno de Algade.
Y aunque ya soy otro yo también
soy el mismo que se sentaba a soñar
con cajitas chinas de música.

Y tú, que te sientas enfrente en el tren,
que te has metido en este poema
y justo ahora levantas los ojos
y, a través de tu rostro, reflejado en la ventanilla,
buscas en tu memoria la oscuridad
donde brilla el sonido plateado de una guitarra
y una antigua cosechadora conmueve extrañamente,
en forma de tronco, enhiesta y oxidada,
tú eres también otro de esos
que escriben poemas,
que dicen “yo” y quieren decir . Y ti.

Cine negro sueco

Tanto en la novela como en el cine, Beck, Wallander o la trilogía Millenium son obras conocidas en todo el mundo. Pero el cine negro sueco (svensk kriminalfilm) es mucho más y tiene una rica tradición.

Acaba de salir un libro de Michael Tapper titulado Snuten i skymningslandet: svenska polisberättelser i roman och film 1965-2010 (“Policías en el país de las sombras: novela y cine policíaco suecos, 1965-2010″, 2011), que es un estudio muy denso que estudia las relaciones entre política, sociedad, novela negra e industria del entretenimiento en Suecia.

En este contexto, el 14 de marzo la Filmoteca de Estocolmo tiene previsto recuperar uno de los mejores títulos de la filmografía de Arne Mattsson. Nattmara (“Pesadilla”, 1965), una obra maestra inspirada en Hitchcock y Clouzot.

Este es el tráiler de otra de sus películas de ese año Morianerna (1965), un thriller sobre el asesinato del patriarca de una rica familia sueca:

Director: Arne Mattsson
Guión: Per Wahlöö, Arne Mattsson, Jan Ekström
Reparto: Heinz Hopf, Eva Dahlbeck, Tor Isedal, Anders Henrikson, Erik Hell, Elsa Prawitz, Lotte Tarp, Julia Cæsar, Elsa Ebbesen, Olle Andersson

Los poetas muertos no escriben novela negra (2010)

He traducido el Capítulo 1 de una novela sueca que me ha gustado mucho: Los poetas muertos no escriben novela negra (2010), de Bjorn Larsson (Jönköping, 1953).

Dentro del campo de las traducciones del sueco, la novela negra es uno de los que menos dificultades me plantean.

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Karl Petersén, editor y responsable del departamento de narrativa de la prestigiosa editorial Arnefors & Söner, miró a sus dos colaboradores más estrechos, los redactores Sund y Berg. Sabía que estaban sobre ascuas y que se estaban preguntando el motivo por el que los había convocado a una reunión extraordinaria fuera del horario de oficina, con la orden expresa de no contárselo a nadie más de la casa. Petersén se divertía un montón viendo sus caras perplejas, y con gusto los habría mantenido en vilo un buen rato más, pero le resultaba cansado mantener aquella farsa.

“Os estaréis preguntando por qué os he convocado de este modo tan poco convencional”.

No era una pregunta, era una afirmación, pero los dos redactores asintieron.

“Obviamente los dos conocéis a Jan Y. Nilsson”.

Berg abrió los brazos.

“Uno de los mejores poetas del país”, dijo.

“Pero también uno de los escritores probablemente menos vendidos que existen”, anadió Sund, “Entre nosotros, podríamos definirlo como un tipo que escribe buenos libros que nadie quiere leer, más allá de unos pocos entendidos”.

Es posible leerlo en este PDF.

Henry Parland: “La revolución de las cosas” (1928)

Esta es mi traducción del manifiesto de Henry Parland (1908-1930) “Sakernas Uppror” (“La revolución de las cosas”), publicado en la revista Quosego en 1928:

Escribir sobre la revolución es algo gratificante. Siempre ha habido revoluciones, y siempre las habrá. Sin embargo, es curioso que casi todos los autores e historiadores han hablado de las revoluciones como de una preocupación humana. Que los entes sin vida “se levanten contra el orden establecido” – tengo que expresarme de esta manera porque no puedo pensar de otra – es algo que muy pocos han imaginado.
En nuestra época el pensamiento sigue girando en torno a lo humano, sólo en torno a los seres humanos los seres humanos los seres humanos. Como un gato que da vueltas sigilosamente en torno a un plato de sopa, nuestros pensamientos se centran en el ser humano; se relamen pensando en lo bien que saben algunas almas humanas en sus fauces hambrientas. Acaso puede extrañarnos que estén ciegos ante la revolución de las cosas, la protesta de las cosas “contra la ridícula actitud humanista que asumimos por primera vez hace un par de miles de años y en la que llevamos durmiendo desde entonces. Continue reading

Rebaja de ideales (1929) de Henry Parland

Henry Parland (1908-1930) fue un poeta de vanguardia en lengua sueca de orientación cosmopolita (“Vaya donde vaya, siempre me siento extranjero”, escribe en una carta a un amigo).

Nacido en Viipuri (Rusia) escribió en sueco, a pesar de que nunca pisó Suecia. Cuando tenía 5 años, su familia se trasladó a Finlandia, donde sufrió la hostilidad de los otros niños, debido al conflicto ruso-finlandés. Por este motivo, su familia decidió matricularlo en una escuela de la minoría sueco-finlandesa.

Su vida está ligada a la comunidad sueca en Finlandia, en cuyo movimiento literario moderno entra de la mano de Gunnar Björling, con quien llevó a cabo escandalosos proyectos dadá.

Para separarlo del gay Björling, su familia lo envió con su tío Wilhelm Sesseman, catedrático de Filosofía en Kaunas (Lituania). Parland aprovechó su estancia en Lituania para empaparse del formalismo ruso.

Sin embargo, al poco murió de escarlatina, a la edad de 22 años.

Su poesía mezcla las influencias cultas (cubo-futurismo ruso, dada alemán) con la cultura popular (Chaplin o el jazz). Solo publicó un libro: Idealrealisationen (“Ideales de rebajas”, Helsingfors Söderström & C:o Förlagegsaktiebolag, 1929), que fue recibido con gran hostilidad.

Colaboró en la revista Quosego y en la prensa lituana con artículos de cine y literatura. En 1964 se publicaron sus poemas completos Hamlet sade det vackrare (Hamlet lo dijo más bonito).